‘Más allá de enarbolar banderas anticuadas, cada uno tiene que hacer su pequeña lucha diaria’

 Paisajes eléctricos– 13 mayo, 2013.

Tachenko son para los grandes y chicos, pero también para esos desheredados y descontentos. Igual no encajaba un estilo más “hostil” en anteriores entregas de estudio, pero El amor y las mayorías (Limbo Starr, 2013) ha dado lugar a una sonoridad menos recordada para encajar los golpes dentro de textos enfervorizados de poesía y homogeneidad. Ellos crecen, pero los tiempos cambian.

Si el rumor de las mayorías es idiota, ¿el amor de las masas estaría devaluado?
El amor nunca está devaluado. De todas formas, lo del “rumor idiota” tampoco hay que entenderlo de manera literal…

No sé, os veo mucho más “hostiles” (poéticamente hablando) en “El amor y las mayorías”. ¿Una palabra bien situada hace una canción o un buen mensaje?
Bueno, en cierto modo hay cierto malestar, hay amigos que lo están pasando económicamente muy mal. Amigos que, por cierto, jamás han gastado por encima de sus posibilidades, ni se han endeudado más allá de lo lógico. Eso es una patraña y una estupidez. Hacia los que generalizan en esa dirección va dirigida toda nuestra hostilidad, y ese malestar se traslada hacia las canciones. No se trata de canciones hostiles, de todas formas.

Cuidado, que una cosa es hacer una “canción” y otra muy distinta es enviar un “mensaje”. En ese caso, observo que Tachenko sería más de canciones que de mensajes.
El mensaje va implícito en la canción, no es algo excluyente ni mucho menos.

Por cierto, de “Os reís porque sois jóvenes” dijisteis que era el disco con el que os sentíais mejor debido a que estabais haciendo lo que queríais de verdad. ¿También ha crecido la banda desde entonces para llegar a “El amor y las mayorías”?
Ese es un tópico en el que todos los grupos caemos: ¡el último disco siempre es el mejor!

De hecho, “El amor y las mayorías” se caracterizaría, tal vez, por ser un disco más reflexivo del crecimiento que un disco que continúa creciendo.
No sabemos qué decirte…

Lo que noto, en la producción, es que se “recupera” ese tipo de sonido del pop independiente de bandas como Muy Poca Gente. No es naïf, pero sí algo más amable.
No tiene absolutamente nada que ver con Muy Poca Gente, más allá de que fueran amigos y de que Rafa Domínguez, nuestro querido productor, formase parte de aquel grupo, y lo produjese. Pero absolutamente nada que ver.

¿Esa sería la razón por la que ‘Dame una pista’ ha sido la elegida para ser carta de presentación?
Pues no… La razón es que es un “hit” bailable, y pensamos que podía llamar la atención como primera muestra…

La verdad es que tenemos entre manos un disco que puede ser simpático pero también “collejero” si llegamos a ‘Levántate’.
¿Qué significa “collejero”? Jamás hubiésemos pensado en esa palabra, la verdad…

En primera instancia ‘Mundo Apache’ podría ser un hachazo, pero nada más lejos, pues parece que se erige más bien como una canción de agrupación.
Más que hachazo, es una canción bastante preciosista y bastante cuidada… Si con lo de “agrupación” te refieres a que existen varios arreglos (de cuerda, trompetas, coros varios, teclados…), entonces sí.

¿Por eso ‘Las cárceles’ habla de “el cuento del todos a una”?
No, eso tiene más bien que ver con el asunto de las “proclamas”: más allá de enarbolar banderas anticuadas, cada uno tiene que hacer su pequeña lucha diaria, intentando mejorar su pequeño círculo (o no tan pequeño, según el radio de acción). De ahí tiene que nacer la fuerza y las ganas para arrear hacia delante.

Además de ser la canción más dura. ¿Sería muy descabellado por mi parte decir que también es política?
No es descabellado, hay “pinceladas” sociales, sí. No hay ninguna canción específicamente “política”, pero ese tema sí que sobrevuela todo el disco. Pero vamos, que no somos de hacer “canción protesta”, ni mucho menos.

Ahora que lo pienso, ‘Mundo Apache’ debería tener algún tipo de unión con ‘Genzor cabalga’. Vaya, que habéis hecho un homenaje a The Shadows.
No era nuestra intención, pero nos halaga la comparación…

Y también un homenaje a Alberto Genzor, DJ de la escena aragonesa.
Alberto Genzor es un súperhombre, digno de estudio en un futuro próximo.

¿Es casualidad que la letra de ‘Error, error’ casi finalice con la palabra “vendaval” siendo justamente ‘Vendaval’ la que sigue en el tracklist?
Siempre nos gusta jugar con ese tipo de efectos: repetir frases o palabras en distintas canciones, para darle unidad al conjunto. Luego buscamos un orden que le vaya bien al disco, y finalmente la cosa quedo así.

¿Y es casualidad, también, que una banda con aspiraciones a madurar logre devolver infancias a muchos de su quinta?
Pues no lo sabemos, tampoco es esa nuestra intención. Pero las canciones están para ser escuchadas y que cada uno las interprete y las sienta a su gusto, así que… ¡adelante!

texto: Carlos H. Vázquez
fotos: Gustaff Choos
Prensa